Gracias por este encuentro de café, por este tiempo compartido en nuestra casa común, donde celebramos la vida —la de todas— y donde no nos sentimos extranjeras, sino hermanas, con las mismas mochilas, los mismos cansancios y también las mismas ganas de seguir, pero juntas.
Gracias por el abrazo, la risa, la palabra dicha y la que no hizo falta decir. Por el cuidado que se teje cuando nos encontramos sin prisas, desde lo cotidiano y lo verdadero.
Y gracias, de manera especial, por compartir el cumple de Sole
Gracias, compañera, por estar, por sostener, por caminar a la par.
Que la vida te devuelva todo lo que das, multiplicado.
Seguimos encontrándonos, porque ahí, en lo compartido, también florecemos.


