BARROTEKA
Hoy queremos compartir algo que para nosotras tiene un valor enorme: un espacio para parar, respirar y cuidarnos también como equipo.
En Movilidad Humana acompañamos cada día historias atravesadas por la migración, la incertidumbre, los procesos jurídicos, la regularización, la búsqueda de empleo, la violencia, la falta de redes y tantas otras realidades que pesan en los cuerpos y en las emociones. Hacemos este trabajo con compromiso, con amor y con mucha responsabilidad, pero también sabemos que sostener a otras personas genera desgaste físico y emocional.
Por eso, agradecemos de una manera muy especial a Calala Fondo de Mujeres por entender algo que pocas entidades financiadoras contemplan: que cuidar a quienes acompañan también es parte del proyecto, también es una necesidad y también es una forma de sostener los procesos comunitarios.
Esta vez nos encontramos en La LA BARROTEKA Barroteca, donde pudimos tocar el barro, reírnos, crear, relajarnos y conocernos un poco más fuera de los expedientes, los plazos, los proyectos y las urgencias. Por unas horas fuimos simplemente nosotras con nosotras, compartiendo desde otro lugar, afianzando vínculos y recordando que también necesitamos espacios seguros para el equipo.
Nuestro equipo técnico no es un equipo que está por encima de nadie. Es un equipo al servicio de la comunidad, que busca mejores condiciones para la acogida, la inclusión y el acompañamiento de nuestras compañeras y compañeros. Pero para seguir haciendo ese trabajo con humanidad, necesitamos estar cuidadas, reforzadas y sostenidas.
Gracias, Calala, por permitirnos vivir este espacio de autocuidado. Porque cuando el equipo está cuidado, también puede cuidar mejor. Cuando podemos respirar, reír y encontrarnos, volvemos con más fuerza, más claridad y más ternura a nuestro trabajo cotidiano.
Y gracias también a cada compañera del equipo de Movilidad Humana, por todo lo que da, muchas veces más allá de lo visible. Este espacio fue para nosotras, y lo necesitábamos profundamente.

